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sábado, 12 de marzo de 2011

Por qué me gusta Madrid...

Hoy he dado uno de esos paseos que tanto me gustan por Madrid. He merendado en el Van Gogh café de Moncloa y luego he callejeado por la zona, y lo he hecho con mi mujer y mi hijo. Ha sido genial (como suele ser).
El otro día en un curso que estaba haciendo salió en la comida el tema de los sueños cumplidos y otras cosas que no vienen a cuento con lo que se celebra pero salen a debatir (vaya usted a saber porqué) y se oyò de todo, desde el que quería comprarse una isla al que cumplió los suyos de comprarse una Harley y visitar la tumba de Elvis. Cuando llegò mi turno (porque en esas conversaciones morbosas todos quieren saber de todos) yo dije que mis sueños también se habían cumplido, a saber: conocer a la mujer de mi vida y tener una familia maravillosa (y al que no le guste que no mire, como decía aquel...). Ante la mezcla de miradas, entre socarronas y admiradas (supongo yo que por la sencillez y romanticismo de mi confesión, añadí que eso era lo principal para mi, y lo demás secundario. De verdad que no me estoy tirando el moco no nada así, es la verdad, y aunque tengo otros anhelos (una moto, conocer Japón,...) últimamente me he dado cuenta de que los puedo aplazar mientras lo importante no me falte, lo que me lleva a la cuestión del titulo.
Madrid puede ser un coñazo, puede ser ruidosa, abarrotada e insoportable a veces; pero me gusta. Y me gusta sobre todo porque, como dice la canción de Barricada, Blanco y Negro: "durante horas puedo ser capaz, de emocionarme con sus calles de andar inmortal, aprendiendo cada esquina...", y puedo perdedor por sus venas en la mejor de las compañías hablando de temas sesudos y no tan sesudos. El tiempo se detiene y disfruto cada paso que doy hablando, pensando, filosofando e incluso en silencio... Por todo eso y mucho más me gusta Madrid. Que le voy a hacer, aunque de adopción pero soy gato, gato.

domingo, 6 de marzo de 2011

Vientos de cambio...

¿Porqué nos dan tanto miedo los cambios?, quizá es porque el ser humano es un animal de costumbres, quizá porque somos seres rutinarios y encontramos la tranquilidad diaria en esa rutina, aunque nuestros sueños siempre nos lleven siempre más allá del día a día.
A mi personalmente debo reconocer que me dan miedo los cambios y sin embargo, si examino mi vida, veo que está llena de cambios (supongo que como la mayoría) y aunque algunos cambios han resultado ser mejores que otros en el balance global debo reconocer que las cosas me han ido bien. Elegí un camino que construí a base de decisiones y elecciones, escogiendo ésta bifurcación en lugar de aquella otra, unas veces por conveniencia, otras por comodidad y algunas no sin esfuerzo. Supongo que así es como se construye una vida y ahora, a mis 35 años es cuando empiezo a vislumbrar que aceptando esos cambios y esas decisiones como propias y no como impuestas por "circunstancias de la vida" o terceras personas es como se puede llegar a ser feliz (entre otras cosas).
A ver...yo entiendo que hay cosas que escapan a nuestro control y afectan de una u otra manera a nuestra vida, pero entiendo que todo lo que ocurre a nuestro alrededor (entiéndase como tal nuestra vida, con todas sus interrelaciones) es un cúmulo de binomios causa-efecto por acciones/decisiones o no-acciones/no-decisiones que hemos llevado a cabo; y al igual que nosotros por como somos o actuamos influimos en las vidas de otras personas, así resultamos influenciados a su vez por terceros y eso puede llegar a modificar las decisiones que tomemos, aunque no por eso dejan de ser nuestras. Ése es el "quid" de la cuestión, somos libres de actuar o pensar como queramos, aunque esa libertad esté recortada en cierta forma por las influencias que recibimos ajenas a nosotros, pero lo que, en última instancia es cierto (al menos para mi) es que somos responsables de nuestras propias decisiones y debemos ser capaces de aceptarlas (vease Matrix II como referencia friki sobre la toma de decisiones). Ésa es la manera de no sufrir demasiado por lo que sucede a nuestro alrededor.
Y dicho todo esto, ¿porqué no me quedo yo más tranquilo?, pues supongo que porque el miedo es libre y aún queda un pequeño resquicio para pensar...¿habré errado?. En fin...supongo que ésta es una de las razones por las que me gustan los juegos de rol, porque  implica implica tener que tomar decisiones, y como en la vida real, descubres que no todas son buenas, pero ¿y lo divertido que es tener que hacerlo?, al fin y al cabo una vida en la que te lo dieran todo hecho sería muy aburrida.
Weno, aki uno q se retira x hoy (dicho en lenguaje chat).