Lo que tiene la paternidad es que para algunas cosas el tiempo pasa volando y para otras se congela, como tiene a bien recordarnos la Red. Ha llovido algo desde mi última entrada y han caído muchos videojuegos, películas, libros e incluso alguna que otra serie que no pensé que vería. Es cierto que ser padre te cambia algunos aspectos de la psique, entre los cuales está adquirir por fascículos una paciencia que no creías poder tener ni en un millón de años (muerete de envidia pequeño saltamontes, que esto ni tú lo superas), y volverte más tierno que un hígado recién arrancado, lo que me lleva al asunto de las películas de terror. Ahora hay cosas que soy incapaz de ver cuando antes comía y todo viéndolas. Lo dicho, cambian algunas cosas.
Lo que no cambia es mi afición a todo lo que el mundo se empeña en calificar de "friki" con un cierto tonillo despectivo en la voz, y a mis 37 abriles, que diría alguno, observo con satisfacción que mis gustos y aficiones no han disminuido en absoluto, si eso han aumentado gracias en parte a una maravillosa compañera de aventuras que comparte mis gustos y aficiones, y eso, amigos míos es muuuuucho.
En fin, un par de años después, dos hijos (Luke y Leia), ¡nooooo que era broma!, y alguna cana de más en la sesera sigo aquí. No sé si esto lo leerá alguien o lo descubrirán mis hijos 15 años después cuando sean capaces de sacarme los colores, pero de vez en cuando sufro de incontinencia verbal y la regüeldo sobre el teclado (espero que no os importen los términos porque a mi solo de pensar en vomitonas ya se me atraviesa el páncreas, por experiencias recientes con los nanos...).
A ver si consigo mantenerlo a flote. Un saludo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario