Este corto, no sólo tendría que haber ganado el Oscar (por bueno y porque me da la gana) sino que además nos ofrece una interesante reflexión sobre si prolongar la vida a toda costa no será más bien un error que un avance de la ciencia. La frontera me da que es muy difusa pero precisamente a quienes se atreven a jugar a dios con las vidas de otros habría que exigirles más que a nadie la capacidad de juicio necesaria para tomar esas decisiones.
La vida es importante pero también lo es COMO la vivimos o con que calidad.

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