Al final del pasillo de la casa abandonada había una puerta que no cerraba bien. El pasillo era largo, quizá demasiado y la larga uña de luz que se escapaba por la esquina inferior izquierda llegaba sólo hasta la mitad y parpadeaba en ocasiones furiosa por no poder alcanzar más allá.
Cuando el miedo es algo físico moverse es como intentar atravesar una barrera de gelatina...si no hubiera entrado en aquella casa no le habrían visto y no le estarían buscando; no quería tener más rollos con sus padres y se puso a buscar una salida trasera.
El cómo llegó a ese pasillo no venía al caso y además daba igual porque no lo recordaba ya. Ahora sólo importaba el hecho de que estaba clavado como un idiota al principio de ese pasillo mirando bailotear la uña de luz, que parecía intentar alcanzarle, y aparentemente incapaz de dar otro paso aún escuchando más cerca las voces de los que le buscaban.
Empezó a acalorarse, las piernas se le habían agarrotado y le sudaban las palmas de las manos, sentía la urgente necesidad de moverse (las voces se acercaban) pero no acababa de arrancar. sentía una opresión en la nuca y una bola de plomo cayó en su tripa pero nada...
Las voces se acercaban y la uña de luz se moría de ganas de alcanzarle pero la gravedad de mil planetas parecía reposar sobre sus hombros temblorosos. La puerta podía estar a 3 metros o a 3 años luz...las voces en el patio delantero o a punto de doblar la esquina.
No podía moverse.
...¡¡Muévete!!...
Las voces casi le estaban gritando en la oreja y la puerta se burlaba de él alejándose a razón de 20 metros por segundo...
Su cuerpo temblaba violentamente como en esa fracción de segundo en la que el atleta está a punto de salir corriendo, la adrenalina corría en oleadas por su cuerpo y los tendones de sus piernas gritaban de dolor por la tensión a la que estaba sometidos por ese instante eterno, congelado en un segundo, de movimiento sin empezar.
Cuando por fin creyó sentir el aliento de las voces en su nuca su cuerpo explotó y se lanzó hacia la puerta...
...la uña de luz bailó de alegría...
...la puerta que no cerraba bien tembló de la emoción...
...la puerta se cerró a su espalda con un sonido de aprobación...
Lo que había tras la puerta...es otra cuestión.
FIN.

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